Ese pitido que no para. Que solo escuchas tú. Y que ya no sabes cómo ignorar.
Los acúfenos —ese sonido interno que puede sonar como un pitido, un zumbido, un silbido o un murmullo— los sufre una de cada diez personas. Y la mayoría aprende a convivir con ellos sin buscar ayuda, porque nadie les ha explicado que hay cosas que se pueden hacer.
En Pilar Cobo Audióloga evaluamos tu caso, identificamos si hay pérdida auditiva asociada y buscamos contigo la solución que mejor encaja con tu situación.
TU CENTRO AUDITIVO EN VITORIA-GASTEIZ
Los acúfenos no son solo ruido. Son algo que cambia el día a día.
Quien no los ha tenido no entiende del todo lo que es. Un sonido que no viene de fuera, que no desaparece cuando hay silencio —al contrario, en el silencio se hace más presente— y que puede interferir con el sueño, con la concentración y con el estado de ánimo de formas que son difíciles de explicar. Lo que sí se puede explicar es que no tienes que resignarte.
No tienen cura, pero sí tienen tratamiento. Y eso cambia mucho las cosas.
Es importante ser honesto desde el principio: los acúfenos no desaparecen en la mayoría de los casos. No hay una pastilla ni una operación que los elimine. Lo que sí existe son estrategias —sonoras, auditivas y de manejo— que reducen su presencia, su impacto y la atención que el cerebro les presta. Muchas personas que aprenden a abordarlos bien dejan de considerarlos un problema en su vida cotidiana.
Trabajamos con todas las marcas del mercado:
¿Tienes pérdida auditiva además de acúfenos?
Importa saberlo.
No todos los acúfenos son iguales ni se abordan de la misma manera.
La diferencia más importante es si hay pérdida auditiva asociada o no. Determinarlo es lo primero que hacemos en la evaluación, porque de eso depende qué caminos tienen más sentido para ti.
La evaluación nos da el mapa. A partir de ahí, decidimos juntos qué tiene sentido hacer.
¿Hablamos?
Lo que opinan nuestros clientes
No te lo decimos nosotros. Te lo dicen ellos.
Soy Dj y productor con hiperacusia, el trato y ayuda que me ha proporcionado Pilar con los protectores auditivos con el filtro justo para no perder calidad de audición ni hacerme daño. Muchísimas gracias, recomendaré a amigos!! De 10!
Mi marido llevaba los audífonos con muchas dificultades. Sin embargo, desde que está usando los que compramos aquí, se ha adaptado perfectamente y puede oir y mantener conversaciones tanto en casa como en la calle. Pilar también los usa y tiene una empatía que no se encuentra en otros centros. ¡Mil gracias, equipo!
Gran profesional. Destaco su amabilidad y paciencia, ya que por experiencia propia conoce los problemas que pueden surgir al utilizar audífonos..
La amabilidad de su compañera Kamila (con K),
da un plus al establecimiento .
Mis segundos audífonos con ella. Lo mejor, la seguridad y confianza que te da saber que tiene el mismo problema que tu y sabe lo sientes.
Trato personal INMEJORABLE.
Preguntas frecuentes | FAQs
Antes de venir, te resolvemos cualquier duda.
En la mayoría de los casos no desaparecen por completo. Pero eso no significa que no haya nada que hacer. Con el abordaje adecuado —enmascaradores, audífonos con terapia de sonido, orientación sobre manejo— muchas personas consiguen que el acúfeno pase a un segundo plano y deje de interferir en su vida diaria. El objetivo no es eliminarlo: es reducir el impacto que tiene.
Porque de noche hay menos ruido exterior. El cerebro, que durante el día tiene muchos estímulos sonoros a los que atender, de repente se queda sin esa «competencia» y el acúfeno se hace más presente. Es uno de los motivos por los que los enmascaradores son especialmente útiles a la hora de dormir: generan un sonido suave de fondo que reduce ese contraste.
No necesariamente, aunque muchas veces van de la mano. Hay personas con acúfenos y audición completamente normal, y personas con pérdida auditiva sin acúfenos. La relación existe, pero no es automática. La única forma de saberlo con certeza es haciendo una audiometría completa.
Cuanto antes, mejor. No porque sea urgente en el sentido médico, sino porque cuanto más tiempo se normaliza un acúfeno sin abordarlo, más arraigado queda en la respuesta del sistema nervioso. Si llevas más de tres meses con pitidos o zumbidos que no desaparecen y que te afectan en el sueño, la concentración o el estado de ánimo, vale la pena hacer una evaluación.
Sí, de forma muy clara. El estrés y la ansiedad aumentan la percepción del acúfeno y hacen que el cerebro le preste más atención. Es uno de los círculos más complicados de romper: el acúfeno genera ansiedad, y la ansiedad amplifica el acúfeno. Por eso el acompañamiento y la orientación sobre cómo relacionarse con él son parte importante del tratamiento.


















