Depende de cada persona y del grado de pérdida. En general, el cerebro necesita entre 4 y 12 semanas para acostumbrarse a los nuevos estímulos sonoros. Las primeras semanas pueden ser intensas: hay sonidos que llevan tiempo sin procesarse y al principio pueden resultar llamativos. También hay que tener en cuenta la adaptación física, el poner y quitar los audífonos y hacerse a ellos. Por eso el seguimiento en ese período es tan importante.