Sí, de forma muy clara. El estrés y la ansiedad aumentan la percepción del acúfeno y hacen que el cerebro le preste más atención. Es uno de los círculos más complicados de romper: el acúfeno genera ansiedad, y la ansiedad amplifica el acúfeno. Por eso el acompañamiento y la orientación sobre cómo relacionarse con él son parte importante del tratamiento.


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