Por supuesto. De hecho, a veces es muy útil y recomendable. Quien convive con una persona con pérdida auditiva suele notar cosas que el propio paciente no ha verbalizado todavía. Y en el caso de personas mayores o con más reservas, tener a alguien de confianza en la consulta ayuda a que la visita sea más tranquila y productiva.